Es posible que lo que el viento nunca se llevó todavia viva en una isla remota del Pacífico colombiano, adonde se llega indicandole al lanchero "Juan de Dios".
Saltamos a la playa confirmando una vez más que somos buenas en eso de responder al llamado del vértigo. La receta es saber combinar apertura energética con capacidad de adaptación. Le agregás el envión de la amistad, y en seguida llegas ahí donde debías estar.
Augusto nos recibió con una sonrisa de esas que tienen sólo las personas que entendieron hace tiempo lo ridiculo que es no tener esa vida que se sueña. Hace 4 años logró, junto con un grupo de
ambientalistas, que se declarara Reserva natural a estas 25 mil hectareas de pura biodiversidad. Vive sólo en una antigua casa de pescadores que entre varios amigos se dedicaron a colorear. Con decir que desde el interior se ve el sol caer, uno se puede imaginar todo lo que perciben los otros cuatro sentidos del cuerpo.
En estas tierras todo el año hay frutos, hongos y plantas medicinales que hacen recordar lo capaces que somos de generar un desarrollo sustentable y lo estupida que es la especie humana por ser la única que cree que puede pelearse con su medio ambiente. Su proyecto es crear una red de alojamientos nativos en la que cada familia deje de forestar para convertirse en guías turísticos. Mientras tanto la fundación se mantiene gracias al aporte de visitantes, la mayoria extranjeros que llegan anda-a-saber-como, y el dinero de ONGs internacionales que se adjudican el papel de conservar lo que los gobiernos del sub mundo latinoamericano no pueden manejar.
Y podemos decir que Colombia tiene mucho para resolver y una sociedad que solo puedo definir con la palabra complejidad. Indigenas, afrodescendientes, mestizos, gringos, guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes...violencia, salsa, mujeres, aguardiente, flores exóticas y frutas exquisitas hacen de esta pais un capitulo inabarcable. Y hay que aclarar que esta isla sigue formando parte de la misma rumba. Hasta hace unos años el pacífico era zona roja y sus habitantes no disimulan esa marginalidad. Ahí caímos cuatro argentinas con ganas de entender siempre un poco más, y de paso disfrutar de todo el resto del mar que no conoce el verbo pensar.
Sin ropa y sin miedos flotamos en el azul, y claro, hablamos de la libertad.
Y sin máscaras y sin penas dibujamos en la arena, y claro, hablamos de cambiar el mundo.
Mientras tanto dos personas nos observaban desde cerca y sin darse cuenta terminaron más arrimados de lo que se imaginaban . Malú es colombiana, psicologa, profesora universitaria, feminista y serena como ella sola. Andres se autodenomina cosmopolita y yo tambien creo que ese es el término justo para él. Ser sabio y aún estar dispuesto a aprender de lo que la juventud tiene para enseñar es una virtud que solo lo da la experiencia de vivir mil experiencias.
Entendí que para conectar con otros seres no se requiere más que el saber despojarse de mucho.
Y escribí en mi cuaderno que lo perfecto de la naturaleza es que no conoce ningun parametro de perfección. Y fabrique un atrapa-sueños pensando que ya no me sorprende la obviedad con la que interactuan los símbolos y la realidad.
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