lunes, 11 de abril de 2011

Palenque: el fin del principio

Finalmente entendí el significado más profundo del verbo Entender. Si hasta ahora tenía una imagen de mi misma parada en el punto numero 24 de una confusa línea de tiempo biográfica, a partir de Palenque, la dimensión del tiempo se expandió tanto que se convirtió en espacio. El universo se multiposibilitó. La línea se ensanchó lo suficiente como para reencontrarse a si misma en un cilindro, y el cilindro se entusiasmó lo suficiente como para curvarse hasta reencontrarse con su nacimiento, y el círculo se sintió tan excedido que se volvió a ensanchar. El ciclo volvió a empezar . La línea, el cilindro, el circulo, el espiral, ¿Cuántas dimensiones podemos llegar a contar? El cosmos ya no es algo así como un  solo Lugar, la vida ya no es algo así como una sola Voluntad. Todo esta en todo. Todo está en mi. Yo estoy en Todo. En todos, todo.



La selva, como todo ser vivo que respira, también crea. Entre los múltiples mundos, fabrica portales en formato de hongos. Básicos, mínimos, simples hongos que regala la lluvia. Ellos me encontraron, yo me entregué. Y ambos pactamos, en un éxtasis de lucidez, que cuando nuestra unión llegue a su fin, y yo vuelva a aquel estado de conciencia cotidiano, no me permitiría jamás profanar aquella inolvidable danza de sangre y humedad, de magia y realidad.  



De la mano de tres sabias almas hermanas, me adentré al día más verde de mi vida. Y Juli, como siempre, brillaba un color recién nacido. Ro, brillaba ojos brillantes. Fa, brillaba una nota musical. Ro y Fa se miraban sin saber que entre sus ojos nacía una canción . Y la cascada que nos envolvió durante momentos demasiados vividos como para caber en un reloj, sencillamente lloró. Lloró sin parar, como toda cascada que rebalsa de emoción. Tanto se desnudó que no pude siquiera atreverme a retratar. No entra en un fotograma congelado toda la sabiduría de semejante fuente de renacimiento ancestral.



“Esto no es Disney, esto es real” me decía Ro mientras yo miraba fascinada  mis pies que latían dentro del rió y a los peces que se acercaban, besaban mis tobillos, para después desaparecer sin más.  Entre tanto, más almas extrañas circulaban por un puente del que nosotras no dudamos en bajarnos. Una gran pasarela de turistas de vidrieras. Pasaban, tomaban fotos, nos miraban desde arriba, y  se limitaban por unos segundos a desear estar donde nosotras, para enseguida decidir seguir recorriendo su caminito bien marcado. “¿Puede ser todo más claro, más evidente?!” Cuán hondo pueden calar los símbolos en nuestro cuerpo mi querida amiga, cuán feliz me hace confirmar que estamos donde queremos estar.


Sin saber cómo el pasto se transformó en piedras y sin saber cómo, mis pies comenzaron a subir una pirámide milenaria. Empezó a atardecer, y sin saber cómo, estábamos completamente solas en un parque de ruinas mayas que ya había cerrado ¿Dónde estamos? Entendí que en los sueños tampoco sabemos como llegamos adonde llegamos y en ese entonces, no parece importarnos. Y no por eso creemos que nada podemos interpretar de ellos. Ya sin intenciones de formular más teorías sobre la vida,  no puedo hacer más que relatar aquel día en que mi cuerpo entendió que  adentro suyo vive la capacidad de experimentar los más diversos  niveles de conciencia, y que vive afuera suyo toda la información necesaria. Será cuestión de aprender a ver, de abrir los canales, conocerlos,  controlarlos, para después decidir en cuál preferimos estar hoy.  Después de casi tres meses, acá ando yo comprendiendo cuanto aprendí de los árboles  y cuanto agradezco y elijo estar hoy en este nivel lingüístico y mundano, tan fantástico que me permite comunicarme con una buena parte de los seres que amo. Para entenderme con la otra parte, habrá que empezar por afilar el oído cada vez que escuche a mi jardín susurrar.



3 comentarios:

Candela dijo...

uf. caty... no te puedo explicar lo que me genera este post....

increible. todo.

Clari dijo...

"...Será cuestión de aprender a ver, de abrir los canales, conocerlos, controlarlos, para después decidir en cuál preferimos estar hoy..."

Bonita, me haces mucho bien.

Anónimo dijo...

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