Apareció de entre las palmeras como un espejismo, en una playa que parecía poblada sólo por cangrejos. Se llama Antonio Villegas y lo apodamos El Coquero. Hace 7 años vive solo en una casilla cuidandole el terreno a un aleman, al cual nunca le vió la cara.Cobrá 50 dolares al mes, pero gana sus mangos vendiendole cocos a los turistas que cada tanto aparecen para surfear por aquella isla. Construyó la única sombra con hojas de palmera para atraerlos e ir a ofrecerles su servicio . Asi es que vimos como bajaba los cocos de la palmera, los cortaba cancherísimo con su machete y nos los ofrecía con sorbete incluído. De aquel hombre me quedo con su entusiasmo por aprender. Me miraba como un niño asombrado cuando le dibujé en la arena el mapa de latinoamerica mientras le explicaba por que siendo "gringas" nos podíamos comunicar en el mismo idioma que él. Linda vibra la de Antonio.
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