
Admito que todavia no tengo muy en claro que quizo decir este ser humano perturbado. Pero me gustó haber confundido jugar con juzgar, palabras opuestas si las hay, y que ambas tengan sentido en la frase. Lo genial de los graffitis son las historias tan posibles y tan porteñas que se telenovelizan en muros tan usados como agradecidos.
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