








El invierno es un estado anímico en si mismo. Es como esa tristeza que se disfruta. Es la tranquilidad de saberse capaz de sobrevivir, de creer con los ojos cerrados eso de que poner el pecho es a la vez entregarse a un tiempo que hace mucho dejó de ser lineal.
Me amigué con el frío el día que desnudé a la melancolía y vi que ella también tenía miedo a no ser necesitada. Al dolor hay que vivirlo con el cuerpo para que se canse y se vaya. Cuando permanece inextirpable, ahí se transforma en sufrimiento. Entonces, por más obvio que suene, el frío viene a recordarnos que si nos quedamos quietos, nos congelamos. Y nadie quiere ser hielo seco. Se desintegra demasiado rápido.

3 comentarios:
Sublimes fotos cata!
"Al dolor hay que vivirlo con el cuerpo para que se canse y se vaya. Cuando permanece inextirpable ahí se transforma en sufrimiento"
¡Tan pero tan cierto! Te felicito por esa capacidad zarpada de percibir<-->transmitir vibraciones (las fotos están hermosas), con el ojo o con las palabras.
Un beso!
beleza nao tem fin!! q capacidad de conectar las palabras con la luz, simplemente bello,
te felicito compañera de puesto sos una luz hermosa
abrazooooo
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