miércoles, 20 de mayo de 2009

la terraza de donato


El normal es alguien, no es un nadie. El normal posee un nombre y una idea nítida de la idea de poseer. Es el que no es ni muy muy ni tan tan. Es la mitad que no avanza ni retrocede, que no salta ni se cae. El normal es el dueño de la estadística, es la seguridad en la calle, es el signo igual entre el precio y el valor. El normal no cambia. El normal sonríe y permanece. Posee información, posee respuestas, posee diccionarios. El normal se duerme, pero no desaparece. Se expande, pero no se pierde. Es cliente, es alumno, es creyente. Es la imagen que devuelve el espejo. Es la boca que consume lo que otra boca autorizada ya masticó. El normal cree sólo en lo que ve, y por eso tiene anteojos, microscopios y telescopios. Tiene cámaras y tiene torres. Tiene centros y tiene márgenes. El normal cree sobretodo en la mano invisible que también es ciega. El normal no cree en las paradojas, ni en las entrañas, ni en todo lo que no pueda traducirse en palabras. No compra señales, compra celulares. No compra instintos, compra instantes. Todos los instantes que el dinero le ofrezca antes de saberse endeudado. Y la deuda apura y se olvida de la duda. El normal no duda porque su frente se arruga. Y las arrugas también apuran.

4 comentarios:

Lisutania dijo...

no quiero ser normal!!

Anónimo dijo...

Caty!! prima de mi corazon! adoro tu blog. Quiero ilustrar alguno de tus textos, que te parece? espero rta. y espero verte!

Pilar Piqué dijo...

Cata, como siempre estupefacta ante tu iluminada pluma.

Es un poco nerd mi comentario pero vi que nombraste precio, valor y mano invisible y la verdad que me sorprendió porque pensé que era un asunto que sólo manejábamos los (aspirantes a) economistas. ¿Tenés algún contacto con la Economía Política y su crítica? Algún día de estos lo charlamos.

Felicitaciones nuevamente. Mis más sinceras admiraciones

Rouse dijo...

ja, que bueno que somos anormales cati...