Francisco me repitió mil veces su apellido que sigo sin recordar. Aquel hombre de sonrisa plateada es un campesino con todas las letras, de esos que comparten orgullosos pedacitos de su cultivo para que uno pueda apreciar con ojos cerrados el aroma que solo tienen las plantas engendradas con amor. Su mujer es la encargada de sentarse en el mercado cada mañana a desplegar una vez más, en mantos de colores, la capacidad humana de producir. La porción de tierra que heredaron de su familia finaliza sobre las orillas del mismísimo Lago Atitlan, lo que se traduce, para quienes no hayan tenido la fortuna de presenciarlo, en poder respirar todos los días un aire que condensa las mil almas que allí viven. Todos saben ahi que el viento esconde un secreto, y desdichado aquel visitante que pretenda descifrarlo, porque no hay premio para quien busque arrancarle al misterio toda su frescura. Francisco sabe como ayudar a la tierra , al aire y al sol para crear alimentos que crean personas que crean saberes sobre la forma en que la tierra, el aire y el sol enseñan a ayudar. De ese suelo brotan granos de café, maíz, chile, repollo, aguacate, plátano, rabanito, banano, tomillo y muchas mas especies de especias que homenajean la diversidad y los caprichos del paladar.
miércoles, 1 de abril de 2009
San Pedro de Atitlan
Francisco me repitió mil veces su apellido que sigo sin recordar. Aquel hombre de sonrisa plateada es un campesino con todas las letras, de esos que comparten orgullosos pedacitos de su cultivo para que uno pueda apreciar con ojos cerrados el aroma que solo tienen las plantas engendradas con amor. Su mujer es la encargada de sentarse en el mercado cada mañana a desplegar una vez más, en mantos de colores, la capacidad humana de producir. La porción de tierra que heredaron de su familia finaliza sobre las orillas del mismísimo Lago Atitlan, lo que se traduce, para quienes no hayan tenido la fortuna de presenciarlo, en poder respirar todos los días un aire que condensa las mil almas que allí viven. Todos saben ahi que el viento esconde un secreto, y desdichado aquel visitante que pretenda descifrarlo, porque no hay premio para quien busque arrancarle al misterio toda su frescura. Francisco sabe como ayudar a la tierra , al aire y al sol para crear alimentos que crean personas que crean saberes sobre la forma en que la tierra, el aire y el sol enseñan a ayudar. De ese suelo brotan granos de café, maíz, chile, repollo, aguacate, plátano, rabanito, banano, tomillo y muchas mas especies de especias que homenajean la diversidad y los caprichos del paladar.
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