miércoles, 18 de marzo de 2009

Verborragia estomacal

La belleza es la hija caprichosa que engendraron la Naturaleza y la Cultura, en la ultima noche de amantes, justo antes de cristalizare en palabras.












La belleza es un eterno nacimiento, bien lo saben los enamorados. Y cuando se la respira hasta desmembrar los pulmones, se puede llegar a oír lo que el estomago anda murmurando ansioso desde hace tiempos inmemorables. La mente desenreda sus formas laberínticas y los ojos sudan orgullosos por haber llegado mas lejos de lo que se creían capaz.








La belleza es el desconcierto para quienes empaquetan la humanidad en funciones de supervivencia. El arte no da de comer, dicen los insensibles. Pero sin el, quien tendría voluntad de masticar? Pareciera que lo hermoso se quedó sin cupo durante el reparto de lo importante en esta sociedad desespiritualizada. Por eso no hay arte que encaje, porque si se materializa en la pieza faltante, se vulgariza. El arte no cumple expectativas, es un niño perdido entre tantas cadenas de montaje.







La belleza es la única que sabe como ridiculizar al miedo. Es una anciana retando a un adolescente descarriado. Y el miedo calla de humillación porque sabe que nada puede hacer contra tantos años de experiencia. Ella lo vió nacer y ella lo verá morir. Y entonces cuando no hay miedo, hay todo lo demás. Cuando no hay miedo al fin, a la soledad, a la posibilidad de sufrir, ni siquiera a la idea de tener miedo, nos volvemos tan sabios como el oxigeno mismo, que se las ingenia para filtrarse por cuanto ser vivo encuentre. Mudamos por completo la piel y enchastrados como un recién nacido resbalamos en sabores. Y finalmente cuando permitimos que la música cicatrice lo perdido, la luz puede levantarse sobre la olas de la tarde y mirarnos de frente para que le creamos de una vez por todas cuan tangible es lo que no amarramos.




La belleza es un eterno nacimiento, bien lo saben los vivos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

la belleza son estas fotos!