domingo, 14 de febrero de 2010

La Creatividad

Creo que en vez de seguir insistiendo con el foco, llegó la hora de cambiar el encuadre.


Si es verdad que cada cultura elige sus propias preguntas, la tradición occidental se empecina con una de las más tortuosas: la pregunta por la verdad. Pregunta que ha perdido su sentido, si es que podemos hablar del sentido de algo, si es que podemos desprendernos de la noción de causalidad.

Creo que el sabio no es aquel que resuelve una paradoja, sino por el contrario, el que crea una nueva. O el que la descubre. Es igual.

Como el poeta que inspira una imagen errante y la exhala sobre las palabras, la creatividad hace de este mundo un lugar cada vez mas grande, y a sus habitantes, seres más libres para moverse dentro de él. 

El cosmos se expande en cada obra de arte, en cada hechizo, en cada orgasmo, en cada ritual que recrea una y otra vez el mito que relata su creación.

Eso Creo. No creo en la verdad, sino que la creo.

No es la verdad lo que crea vida, sino su deseo.

Desear es crear.

Crear es creer.

Creer es crecer.

Crecer es desear.

En vez de seguir insistiendo con el foco, cambiemos el encuadre.

Creo en la Pregunta por el Deseo.

La pregunta por el deseo constante de (re)creación.

La pregunta por el deseo de creer en la capacidad de evolucionar.

Evolución no entendida como progreso lineal sino 

como movimiento en espiral,

como autonomía espiritual, 

como satisfacción emocional.

Eso Creo.



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